Creo que unos de los compañeros de los que guardamos "mejor" recuerdo (entiéndase el sarcasmo) son los gabachos. Estuvieron apenas unos meses pero, creednos, nos parecieron años. Eran una parejita amorosa y adorable...sísí...y no me voy a quejar, como cabría esperar de mí, de que son unos ñoños. Que lo son, y mucho, ojo!! Como una sobredosis de algodón de azucar!! Pero mis cesiones en la convivencia han llegado al punto de hacerme tolerante con los besuqueítos y los amores...quién me ha visto y quién me ve!
Si alguien fue conmigo al viaje que mi cole hizo a París tendrá una clara idea de cómo estaban algunos baños de carretera galos. Bien, pues como tal me encontré el de casa un día, después de que el francesito (Vincent, llamaremos al angelito) hubiera tenido una "indisposición". Tuve que llamar a Zape para que fuera a verlo porque yo no me lo creía. ¿Cómo definirlo? El panorama del servicio sólo nos lo pudimos explicar con la siguiente frase: "tiene un ventilador en el culo". Nos dió un ataque de risa tal, que no pudimos parar en varios minutos, eso sí, entre las arcadas del pobre Zape que reconoció que aquella imagen no le permitiría volver a dormir en mucho tiempo.
El problema no es que tuviera gastroenteritis, aunque cada vez me daba menos pena su sufrimiento, sino que tuviera la cara para dejar el servicio como lo dejó. Omito descripciones porque no quiero herir sensibilidades. Pero eso, imaginaros a un francés con un ventilador en el culo.... Pues ése era nuestro compañero de piso, Vincent. Y todo lo que tenía de posaderas, lo tenía de morro, que hay que tenerlo enoooorme para no sonrojarse al dejar semejante obra de arte.
Y a partir de aquí, más y más putaditas que nos llevaron casi al limite de nuestra tolerancia gabachil. Con deciros que a mi me empezó a salir sarpullido solo al contacto con cualquier producto francés... queso, champagne, crepes. Directamente, desde entonces, evito esa sección del super porque sé que tengo una grave alergia.
Zipi Zapatilla
Si alguien fue conmigo al viaje que mi cole hizo a París tendrá una clara idea de cómo estaban algunos baños de carretera galos. Bien, pues como tal me encontré el de casa un día, después de que el francesito (Vincent, llamaremos al angelito) hubiera tenido una "indisposición". Tuve que llamar a Zape para que fuera a verlo porque yo no me lo creía. ¿Cómo definirlo? El panorama del servicio sólo nos lo pudimos explicar con la siguiente frase: "tiene un ventilador en el culo". Nos dió un ataque de risa tal, que no pudimos parar en varios minutos, eso sí, entre las arcadas del pobre Zape que reconoció que aquella imagen no le permitiría volver a dormir en mucho tiempo.
El problema no es que tuviera gastroenteritis, aunque cada vez me daba menos pena su sufrimiento, sino que tuviera la cara para dejar el servicio como lo dejó. Omito descripciones porque no quiero herir sensibilidades. Pero eso, imaginaros a un francés con un ventilador en el culo.... Pues ése era nuestro compañero de piso, Vincent. Y todo lo que tenía de posaderas, lo tenía de morro, que hay que tenerlo enoooorme para no sonrojarse al dejar semejante obra de arte.
Y a partir de aquí, más y más putaditas que nos llevaron casi al limite de nuestra tolerancia gabachil. Con deciros que a mi me empezó a salir sarpullido solo al contacto con cualquier producto francés... queso, champagne, crepes. Directamente, desde entonces, evito esa sección del super porque sé que tengo una grave alergia.
Zipi Zapatilla